
Estos días de fiesta nos hemos dado un paseo por el sur de Francia, como ya viene siendo habitual. En concreto, han sido cinco días en la zona del Tarn, río que da nombre a un departamento cuya capital es Albí. Precisamente, es la ciudad en la que Raquel aprendió a hablar francés cuando era una niña (doy fe de que se acuerda de hablarlo muy bien, como le dijeron unos cuantos franceses estos días).
Como dijo la Chuches, han sido nuestras últimas vacaciones de Semana Santa de solteros (mira tu qué cosas). El caso es que hemos visto muchas piedras, muchos castillos, muchas iglesias y muchos paisajes que bien merecían la pena el viaje, aunque sólo hubiera sido por uno de ellos.
En esta ocasión nos hemos ido solos, así que hemos aprovechado para traer el maletero del coche lleno de productos locales y, en particular, buenos vinos de Gaillac. Se trata de una denominación muy antigua, dado que fue una de las primeras regiones vinícolas de las Galias. En la Edad Media, estos vinos ya se exportaban hacia la actual Inglaterra. No obstante, los libros consultados no hacen justicia con estos vinos, al igual que les pasa a los de Calatayud o los de Cariñena, sin ir más lejos.
Nosotros nos encontramos con una región plagada de pequeñas bodegas y con simpáticos y habladores productores que miman sus pequeños campos, principalmente de las variedades braucol, cabernet, syrah y merlot. La primera, exclusiva de la zona.
En la foto, tenéis a Raquel en un momento de relax durante una comida a los pies de un pueblo amurallado que se llama Puycelsi. Como se observa, degustamos los vinos convenientemente antes de decidir su compra. La única botella como la de la foto que hemos traído es para Aurora.
Pues enterados quedáis. Así que si alguno viene por casa en los próximos meses, tiene muchas posibilidades de poder degustar alguno de los excelentes caldo que ahora reposan en nuestran bodega. El que avisa, avisa.
Pregunta de trivial cedida por Juan Luis: "¿Qué es el terroir de Tupungato?"

1 comentario:
Qué bien os lo montáis chicos. Comparto esos pequeños placeres, qué puede haber mejor en la vida que una comida al solecito a base de pan, queso y vino??
Enhorabuena por el blog y por la boda.
Reconozco desde el economato ser uno de los que suele salir con 3 copas de más de vuestra casa... o incluso ni siquiera llegar a salir :-)
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